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Diseño web6 min de lectura

Antes de cambiar el aspecto, entender el problema

Rediseñar es una oportunidad para arreglar los problemas que ha ido acumulando la web actual, no solo para cambiar su aspecto. Una revisión y un alcance claros hacen visible esa diferencia antes de empezar a diseñar.

01

Entienda qué no está funcionando

Revise la velocidad de las páginas, el comportamiento en móvil, la visibilidad en buscadores, la calidad de los contenidos y los caminos de conversión. Hable con quien actualiza la web y con quien la usa: esas conversaciones suelen revelar más que una preferencia estética. Los mapas de calor y las grabaciones de sesión suelen mostrar fricciones que internamente no se perciben.

02

Conserve lo que ya tiene valor

Las páginas que funcionan, las posiciones en buscadores, las direcciones establecidas y los contenidos que generan confianza no deben desaparecer por accidente. Haga un inventario temprano y decida con criterio qué se conserva, mejora, fusiona o retira. Una revisión completa de los contenidos protege los activos de SEO que funcionan. Borrar descuidadamente artículos antiguos o cambiar direcciones sin redirecciones puede costar años de tráfico orgánico.

03

Planifique el lanzamiento como una transición

Las redirecciones, la medición, los metadatos, los formularios, el consentimiento de cookies y la propiedad de los contenidos deben formar parte del plan. Probar los caminos importantes antes de publicar protege el valor de la web actual. Un mapa de redirecciones 301 bien hecho no es negociable. Asegúrese también de que el seguimiento y los objetivos de conversión se migren correctamente, para poder medir el rendimiento del nuevo diseño frente a los datos anteriores.

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